Capítulo 6 Hemos terminado
Sin casi darme cuenta mi primer mes de trabajo ha transcurrido. Entre caprichos y exigencias los días han pasado mucho más rápido de lo que me imaginé.
Para mi gran desconcierto y alivio, la familia pocas veces está en casa, constantemente están es salidas familiares o cada uno se va por su lado para disfrutar de sus vacaciones, por lo tanto, mi trabajo ha sido mucho más sencillo sin la señorita Charlotte haciéndome la vida imposible, ni la señora de la casa con sus infinitas exigencias.
Quien sí ha pasado más tiempo en la casa ha sido Benjamín el cual regresa a la universidad la próxima semana por lo que mi único aliado me estará dejando y para mí mala fortuna Charlotte se quedará aquí, resulta ser que ella aún vive en casa de sus padres y estudia en una universidad cercana por lo cual no piensa dejar las comodidades que se le otorgan.
Ella es todo lo que una niña consentida y malcriada podría significar.
Quién no ha parado en la casa en ningún momento, o por lo menos durante mi turno de trabajo ha sido el señor Alexander, por lo que he escuchado de las conversaciones entre sus hermanos él siempre se la pasa con su novia, Casandra, pero claro, no es como si a mí me importase eso. Mientras menos sean mejor para mí.
Mientras estoy en la cocina me pongo a pensar en esas solicitudes de trabajo que aún no he enviado a la vez que hago mis tareas del día cuando siento una presencia detrás de mí.
Volteó rápidamente esperando encontrarme con Benjamín al que le gusta hacerme compañía cuando está en casa solo para descubrir que me he equivocado.
Mi sonrisa muere al instante.
No es Benjamín.
- ¡Vaya! – dice el joven Alexander con una ceja arqueada - ¿Esperabas a alguien más? – pregunta con despreocupación.
- Ehm… no – le digo rápidamente intentando formar una sonrisa algo forzada en mi rostro - ¿Desea que le ayude con algo? – le pregunto - ¿quisiera algo de tomar o de comer? – hago otra pregunta esperando su respuesta, pero él me ignora.
Desde mi sitio lo veo caminar por la cocina y acercarse él mismo hasta el refrigerador.
- ¿A quién esperabas? – me pregunta con el rostro aún dentro del refrigerador mientras inspecciona lo que hay allí adentro.
- A nadie – miento.
- ¿Segura? – me pregunta cerrando la puerta del refrigerador con apenas una botella de agua en sus manos – podría sentirme ofendido – masculla.
No le puedo decir que pensé que era su hermano, sería extraño, así que solo asiento en respuesta.
Él joven Alexander parece medir mi respuesta y cuando es evidente de que yo no diré nada más solo se da media vuelta y sale de la cocina sin siquiera mirarme.
Que extraño.
…
- ¡OLIVIAAAAAA!
Escucho que gritan mi nombre de forma bastante histérica.
¿Y ahora qué? – pienso dejando los platos que estaba limpiando sobre la encimera de la cocina.
Sin perder tiempo limpio mis manos con una toalla seca y me apresuró al salón que es de donde provienen los gritos de la señorita Charlotte.
- ¡OLIVIAAAAAAAAA!
Vuelve a gritar, pero esta vez ya estoy allí; aun así, ella no se detiene y sigue con su interminable grito.
- ¿Sí? – le pregunto una vez se detiene de gritar.
Ella está sobre el rellano de la escalera por lo que tuvo que haberme visto llegar.
- ¿Dónde estabas? – pregunta de mal humor.
- En la cocina…
- No me importa – me interrumpe – hoy van a venir unos amigos y necesito que tengas todo listo.
- ¿Todo? – le pregunto sin comprender.
- La piscina – dice ella como si fuese algo obvio, pero yo sigo sin comprender.
La piscina es responsabilidad del jardinero, él es quien debe de estar al pendiente de ello, yo no.
¿A caso me está pidiendo que limpie el jardín? ¿O es la piscina? ¿Debería de pedirle ayuda al jardinero? ¿O debería solo decirle a Amanda? Pero si ella se molesta… ¿Acaso yo…?
- Lo que mi hermana quiere decir – dice una voz detrás de mí haciéndome sobresaltar a la vez que interrumpe mis pensamientos frenéticos – es que necesita cócteles y algunos bocadillos – continua el joven Alexander calmando mis pensamientos.
Este se ha acercado sin yo darme cuenta.
- Eso fue lo que dije – dice Charlotte de forma desafiante, aunque él simplemente la ignora.
- Solo debes de llevar bandejas con bocadillos de forma constante y estar al pendiente de que siempre haya alcohol – me dice con un guiño que en vez de hacerme sentir tranquila solo me hace sentir inquieta. Agradecida por su explicación asiento y aunque quisiera formular alguna palabra de mi boca no sale nada.
- ¿Sandy va a venir? – le pregunta su hermana.
- ¿Sandy? – le pregunta a modo de respuesta, pero sin quitar su vista de mí.
Esto es tan extraño.
Intento enfocar mi atención en cualquier otra cosa, pero aun así siento su mirada sobre mí y es algo totalmente inquietante.
- Casandra – responde su hermana con un gruñido molesto que lo hace dejar de verme.
Por fin.
- Casandra y yo hemos terminado – ¿Ah?
- ¿Por qué? – pregunta ella asombrada reflejando también mi desconcierto.
De pronto siento que mi presencia ya no es necesaria.
Esto es algo que sencillamente no es de mi incumbencia y ya que ni quiero ni debo saber la vida personal de ellos hago lo posible por salir de allí de la forma más silenciosa posible. No quiero hacer molestar aún más a la señorita Charlotte.
Dando pasos hacia atrás pretendo hacer mi camino hacia la cocina. Ya es hora de empezar a preparar esos bocadillos.
Ni siquiera sé qué tipo de bocadillos preparar así que simplemente le preguntare a Amanda, pero primero tengo que salir de aquí.
- Eso no es asunto tuyo – lo escucho responder a él de mal humor.
- Pero ella…
- ¿A dónde vas tú? – la interrumpe él haciéndome detener enseguida.
¿Qué?
¿A dónde va quién?
- ¿Qué? – repite su hermana como si escuchase mis pensamientos.
- ¿A dónde vas? – pregunta ahora viéndome directamente a mí.
- Yo… - no sé qué decir.
- Nadie dijo que podías irte – dice molesto.
- Yo…
- ¡Alexander! – exclama su hermana con un jadeo.
Aunque parece asombrada sé que no es por la forma en que él me está hablando, simplemente a ella no le gusta compartir la atención. Eso es algo que he aprendido en mi tiempo trabajando aquí.
- Lo que yo haga no es tu problema – le dice él a su hermana de forma categórica – y tú – me dice a mí, pero se detiene – nada – dice después de varios seg
undos en silencio – solo lárgate y mantente fuera de mi vista.
