El precio de ser su esposa

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Capítulo 3 Capítulo 3

SALVATORE

Tres meses habían pasado.

Tres putos meses en coma, mientras todos seguían su vida, como si nada.

—¡Capo!

Gruñí irritado y me quité la intravenosa sin delicadeza alguna mientras que fulminaba con la mirada a mi segundo al mando.

—Señor, debería quedarse acostado...

—¿Estás diciéndome qué debo hacer? —espeté con voz sonó helada haciendo que él me mirara completamente pálido.

—No, no. Yo...

—¿Qué pasó con mi hermano?

—Él vino todos los días señor y su esposa también.

La palabra me dio un puñetazo en el estómago, mientras que la ira se hacía más profunda dentro de mí.

"Esposa." Siseó en su mente. "Briana se casó con Gianni, no pude impedirlo."

—Prepara el maldito auto, vamos a casa.

Lorenzo asintió con la cabeza mientras que yo pensaba qué iba a hacer a continuación, puede que no hubiera impedido el matrimonio pero sí podía destruirlo.

Cuando por fin entré en la casa sin avisarle a nadie que había despertado. Subí las escaleras despacio escuchando las voces que llegaban desde la cocina.

Me quedé en un el umbral, viendo como Gianni, abrazaba a Briana, mientras que las palabras de ambos se repetían en su cabeza.

—Estoy embarazada —le dijo emocionada a Gianni tomando sus manos.

En la expresión de mi hermano se notó la incredulidad antes de qué me envolvieran sus brazos en un abrazo protector, demasiado íntimo que dejó un regusto amargo en mi garganta haciendo que apretara los puños ocasionando que mis nudillos se volvieran blancos.

—Vamos a ser padres, Bri.

Ella asintió con la cabeza mientras que sus ojos se llenaban de lágrimas de felicidad.

Algo dentro de mí se tensó.

Evidentemente había perdido todo el control de la situación. Mi mandíbula se apretó cuando entré en la cocina y ella fue la primera que me observó llena de sorpresa, pero ya no me miraba como antes lo hacía y eso solo me enfureció más sin saber el motivo.

—Salvatore, estás despierto...

—¡Hermano, bienvenido a casa! —sonrió Gianni emocionado.

Pero esta vez no miré a mi hermano.

Mi atención estaba únicamente en ella quien al notar mi ceño fruncido se llevó una mano al vientre donde ahora mismo llevaba al hijo de Gianni como si quisiera protegerlo de mí.

Una sensación extraña me abordó pero me deshice de ella rápidamente.

—Así que lo conseguiste todo, el anillo, la casa, al heredero de los Di Stefano. ¡Vaya Brianna! Eres más rápida de lo que pensaba —la voz me salió mucho más ronca y peligrosa.

La cocina se quedó en total silencio mientras que ella palidecía con mis palabras pero en lugar de mostrarse avergonzada levantó la barbilla descaradamente al mismo tiempo que sus dedos se clavaban en el brazo de Gianni con más fuerza y por alguna razón, quise que dejara de tocarlo.

—¿Eso es lo primero que vas a decirme después de estar en coma por tres meses? —ella sonrió con amargura antes de volver a hablar—. Debí esperarlo. No tengo ni idea de por qué me hablas así, Salvatore. Pero estoy harta de que siempre estés lanzando acusaciones sin sentido.

—¿Sin sentido? —siseé irritado antes de soltar una risa seca—. ¿Acaso es mentira lo que acabo de decir? ¿No eres una cazafortunas que estaba detrás de mí y cuando no obtuviste lo que querías te lanzaste a los brazos de mi hermano y no dudaste en quedarte embarazada de él? 

Gianni dio un paso adelante, interponiéndose entre ella y yo mirándome con una dureza con la que nunca lo había hecho .

—Ya basta Salvatore, no vuelvas a hablarle así a mi esposa —espetó él con firmeza.

Mi mandíbula se apretó al ver que mi hermano la defendía.

—Abre los ojos, maledizione, Gianni. Eres demasiado ingenuo.

—Claro. Y yo soy una bruja que lo hechizo para hacer todo lo que quería, ¿No? —gruñó ella detrás de él y por un momento me paralicé al escuchar su protesta.

Briana no me había respondido antes con tanto fuego, comenzaba a sacar las garras después de estar embarazada de Gianni.

—No soy ingenuo, ya basta de hablar de Briana de la manera en la que lo haces. Estoy feliz de que hayas despertado, pero vas a tener que acostumbrarte a que ella es mi esposa y ahora lleva a mi hijo en su vientre, estás cruzando una línea que no te voy a permitir.

Apreté la mandíbula en el momento exacto en que Gianni tomó de la cintura a Briana atrayéndola a su lado protectoramente y mis ojos se deslizaron a su agarre firme, sintiéndome furioso, irritado, impotente porque he intentado proteger el linaje de Gianni pero Briana había sido más lista aprovechando mi ausencia para aferrarse más a él.

Una vez más miré su vientre plano y una sensación violenta apretó mi pecho.

Ella llevaba una parte de Gianni en su vientre.

"Maledizione, ¿Qué carajos me pasa?"

—Pronto vas a darte cuenta de lo equivocado que estás con ella.

Antes de que alguno de los dos pudiera decir algo más, él se marchó sin mirar atrás.

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