Capítulo 4 4. Highlands
HIGHLAND
CASSY
Estar en en las highland siempre ha sido grandioso para mí, los campos verdes, el ruido de los animales, simplemente purifica tu alma, la limpia y la tranquiliza, pero sueño un día con ir a la ciudad y trabajar en lo que más me gusta, escribir mi novela.
Mi padre tenía otros planes para mí, me enseño todo lo que sabe de caballos, de las leyendas de mi tierra y amar con el corazón cada detalle especial que te regalan los dioses.
Mi día comienza a las cuatro de la mañana, antes de que salga el sol, siempre me tomo un tiempo para mí, saco a mi yegua Indomable para dar un paseo de una hora, la subo al pelo sin silla, agarrandome de sus greñas y me siento libre como el viento al cabalgar a mi yegua como toda una amazona, saltamos troncos y pequeños riachuelos que se encuentran en el camino, nos sentamos unos minutos a descansar, ella come pasto y bebe agua del río y yo me siento bajo la sombra de un árbol, dentro de poco amanecerá, ya los chicos deben estar despertando para iniciar nuestro día.
—Dylan —saludo a unos de los chicos que se cruza a mi regreso— Nicholas, Roberto.
Veo a unos tres caballos en los corrales y me bajo de Indomable para llevarla junto con los demás.
—Solo faltan cuatro— me responde Dylan —buenos días —toca su sombrero y sigue.
Duncan me aborda por la espalda cuando cierro la puerta del corral.
—Preciosa —huele mi cabello— ¿cómo amaneces?
—Bien Duncan, pero no hagas eso aquí— espeto molesta.
—Pero… Vamos Cass.
—Dije que no. —gruñi molesta y se alejo con un suspiro de exasperación —ya te dije que lo nuestro se acabó Duncan, fue divertido…
—¿divertido? —pregunto ofendido— yo no te quería para algo divertido, Cassidy.
—Nunca hablamos de nada serio, Duncan —blanquee los ojos — de hecho te encontré divirtiendote con Jazmín.
—Estaba ebrio. Lo sabes —me acusa, como si fuera mi culpa.
Esto es el colmo.
—¿Qué tal si vas a limpiar las caballerizas? —argumente molesta— vamos, que no tenemos todo el día.
Se dio media vuelta sin insistir, pero se que lo hará. Volverá con sus excusas y tratar de hacerme sentir culpable, cuando lo encontré enrrollandose con Jazmín no me afecto tanto como esperaba, me sentí liberada de un peso que no sabía que llevaba.
—¿Otra vez molestando? —me pregunta Dylan, mi mejor amigo.
—Sí, que pesado —nos reímos mientras terminamos de sacar a los caballos.
A Nicholas le tocó hacer el desayuno esta vez, es algo que se rota en la hacienda.
Estamos poniendo los platos en el lavavajillas cuando recibo una llamada.
—Buenos días, Cassidy — me hablan del otro lado del teléfono, frunzo el ceño al no reconocer la voz —te habla Oliver Lennox.
—Señor Lennox, —saludo al saber quien es —Buenos días.
—Lamento mucho la perdida de tu padre —escucho sus condolencias y eso tensa mi cuerpo, parpadeo varias veces —¿recibiste las flores?
—Sí, gracias. Estaban muy bonitas, señor Lennox —murmure— y gracias por hacerse caso de su sepelio.
—Es lo menos que podía hacer luego de 30años trabajando en mis tierras, su fidelidad y su amor por mis caballos —suspira lo que creo que es de tristeza— también por sentirme culpable por no llegar a tiempo.
—Mi padre… Yo— no sabía que quería decir —gracias— logre atinar a decir.
—Acabo de hablar con mi hijo— anunciá entusiasmado de repente —va la semana que viene para allá.
—¿Su hijo? — mierda, eso no es bueno—el señorito viene.
—Sí, Balthazar necesita tiempo libre— dice de buen humor —además quiero que vea como va la hacienda y ver si necesita más personal.
—¿Quiere contratar a alguien más?
—No, solo quiero que Balthazar me informe como marcha todo. Solo será una semana.
—Gracias por informarme, señor Lennox.
—Mi esposa quiere visitar la hacienda, iré dentro de un mes y medio cuando acabe mi segunda luna de miel.
—Muy bien, tendré todo preparado —le añadí.
—No te preocupes, Cecilia me puede ayudar con eso. Solo dile que tenga todo listo— Ceci se encarga de la casa grande ha estado más tiempo que mi papá y que yo, antes era la nana de Balthazar.
—Así se hará.
Colgó y me dejó con miles de preguntas en la mente. Balthazar viene de nuevo a la hacienda, de niña lo veía mucho con su mamá, nos llevábamos como ocho años.
Recuerdo la última vez que lo vi, fue en el cuarto de su madre mientras ella se despedia de él. Yo tenía unos seis años y lloraba mucho, la señora Kim era muy dulce y amable conmigo, pero Balthazar tenía cerca de los quince creo… Siempre fue rebelde y risueño, pero cuando murió su madre se sumió en un ser amargado y triste. Las cosas simplemente empeoraron hasta que se fue.
Reviso a dos yeguas que están a punto de parir y llamó al veterinario para confirmar la consulta y pase por ellos.
Luego me acerco a Tun-Tun, el caballo de Balthazar, esta muy viejo y tiene artritis, siempre se queja de dolor y hay que hacerle masajes y sacarlo a estirar sus patas sin que nadie lo monte, no será seguro.
Luego de eso reviso a los demás caballos y me voy a la oficina, reviso en la web una vente de caballos que me importa muchísimo, si vendemos algunos de estos caballos y compramos más podemos tener nueva variedad de potrancas. El mejor caballo para procrear es Storm, un pura sangre ganador de muchas carreras en el pasado, se daño una pata hace dos años y lo querían sacrificar así que lo compró con mi dinero, luego de eso se volvió un activo muy importante en la hacienda.
No se que quiera en realidad Balthazar, pero tal vez pueda hablar con él sobre abrir una fundación para recibir caballos maltratados, viejos o enfermos. A veces cuando el animal ya no va a dar más dinero buscan venderlos o sacrificarlos, no quiero que eso pase más, esto puede ser un refugio, ya revise las hectáreas de tierra, si la familia Lennox financea mi proyecto muchas caballos se salvarán.
