Amor en transmisión

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Capítulo 3 EN VIVO

Se levantó de la mesa y la tomó del brazo.

—Lo lamento, preciosa, pero ese truco barato no funciona conmigo. Ten sexo conmigo, yo te prometo hacerte cambiar de opinión.

—Debes estar desesperado para decir eso, pero yo no tengo ningún interés en usted.

Aleja su mano y camina hacia la salida, sube al ascensor y la sigo.

—Señorita, no se comporte malcriada, créame, yo siempre consigo lo que quiero.

—Eres un idiota, crees que soy un objeto. Qué patán.

Me ve con malos ojos, molesta, y se aleja de mí colocándose enfrente de mí.

Mientras los pisos bajan, se recoge el cabello y se descubre un tatuaje en su nuca, una media luna dentro de una estrella.

Abrí mis ojos de par en par, sin duda es la streamer que tanto he deseado poseer. Sin pensarlo tanto, la tomé del cuello y la acerqué a mí y la besé apasionadamente. Ella se resistía, pero eso me excitaba más. Con una mano la presionaba en la cintura para pegarla a mí y con la otra su cuello, mientras ella me empujaba. Me estremecí, solo con un beso de esta mujer tengo una erección del tamaño de un volcán, la empujé hasta una de las esquinas del ascensor mientras apretaba mi pene templado sobre su vientre.

Maldita sea, esta mujer es tan deliciosa, su aroma, su piel, estoy extasiado, quiero hacerte mía, le dije mientras la besaba. Ella mordió mis labios con fuerza y me apartó.

Eres un loco pervertido, violador, cómo te atreves a besarme a la fuerza, y una lágrima cae sobre su mejilla.

Exclama: es mi primer beso y me lo has robado. Escucharla decir eso fue como fuego para mi ser, me pegué a ella y le dije: ¿tu primer beso?, eso quiere decir que eres virgen.

Ella me vio nerviosa y apenada, con los pómulos rosados, me pareció tan linda sin contestar nada…

(Cling…)

El ascensor abrió sus puertas y ella me empujó inmediatamente y salió aprisa del ascensor. No pude ir tras de ella por la erección que había dejado atrás.

Jessica

Estoy esperando por la cita de Andrea, ya me tomé un cóctel y el tipo nada que aparece. De repente veo venir un hombre muy atractivo, ni en mis mejores sueños he conocido un hombre tan hermoso, tiene unos ojos azules penetrantes como el océano y unos labios carnosos, debe ser buen besador, y viste un traje casual, sin embargo se ve que tiene buen físico atlético, juraría que es modelo de revista. Se acerca a mí y me saluda.

—Hola, buenas noches, soy Christian Black.

¡Qué mierda! Me sorprendo al escuchar su nombre, es el presidente de mi empresa (tu maldita cita a ciegas, Andrea, es mi jefe). Voy a matarla, ¿cómo no pudo escuchar esa información tan valiosa? Estoy perdida, si se entera de que soy su empleada me despide…

Espera un momento, él cree que soy Andrea, así que debería hacerlo breve y huir de aquí.

—No estoy interesada en matrimonios arreglados y estoy en esta cita por obligación, por lo que me retiro.

—Lástima no estar de acuerdo con usted, señorita, pero la verdad es que me intriga y me causa mucho interés.

Pienso: está loco, debo cortar de raíz antes de meterme en peores problemas y huir como sea.

—Soy lesbiana, no estoy interesada.

—Lo lamento, preciosa, pero ese truco barato no funciona conmigo, ten sexo conmigo, yo te prometo hacerte cambiar de opinión.

¿Qué le pasa a este tipo?, ¿por qué es tan insistente?, es peor que un chicle en el zapato. Dice que quiere tener sexo conmigo si no me conoce, aunque físicamente es un hombre muy deseable, no me importaría que mi primera vez fuera con él.

¿Qué estoy pensando?, no te dejes llevar, es tu jefe, tú tienes metas y sueños, no lo arruines por una cara bonita.

—Debes estar desesperado para decir eso —le respondo—, pero yo no tengo ningún interés en usted.

Decido huir hacia el ascensor, pero este acosador me está siguiendo.

—Señorita, no se comporte malcriada, créame, yo siempre consigo lo que quiero.

—Eres un idiota, crees que soy un objeto. Qué patán.

Lo veo con mala cara y doy unos pasos hacia enfrente mientras el ascensor baja, me siento sofocada por esta escena, por lo que estoy sudando. Decidí recogerme el cabello, a los segundos me toma del cuello y me acerca hacia él, me besa apasionadamente.

Mi cuerpo se crispa, a pesar de que lo empujo él me sostiene con su otra mano de la cintura, siento mi interior humedecer por el tacto de sus labios, no es posible que me está excitando por este beso. Siento que me pega a la pared del elevador y siento su miembro erecto sobre mi vientre, esto me prende aún más, mi vagina se humedece al instante. No puedo creer que este hombre esté ardiendo de deseo por mí, pero no me puedo dejar llevar, es un atrevido que me tomó a la fuerza, encima me robó mi primer beso. Mientras me besa, exclama: quiero hacerte mía, y lo muerdo con fiereza, él se aparta.

Lo insulto demostrando mi desaprobación de sus acciones y me molesta que me haya besado a la fuerza y robado mi primer beso, exclamo. Una lágrima cae sobre mi mejilla y nuestras miradas se cruzan y veo a un hombre lujurioso, su rostro traduce deseo, excitación, está derritiéndose frente a mí mientras me pregunta si soy virgen.

Eso me apena y desvío la mirada nerviosa, no me atrevo a responder cuando el ascensor abre sus puertas. Lo empujo y logro zafarme de sus garras, decido huir y tomar un taxi, regreso a casa, gracias a Dios no me siguió a la salida, hubiera sido muy vergonzoso.

Llegué a casa, me quité los tacones y el vestido y me tiré a la cama. Llamé a mi amiga, quedó muy sorprendida cuando le conté lo que había pasado y que su cita a ciegas era mi jefe. Pero lo bueno es que no lo volvería a ver, solo en la empresa, claro, pero él no sabe mi identidad, por lo que debo pasar desapercibida. Los altos ejecutivos no interaccionan con pasantes, por lo que no debería preocuparme, es lo que pensé. Mejor descanso y no pensemos más en este asunto.

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