Capítulo 6 Sueño y Boda. II
Estoy por tomar mi cabello con mis manos cuando escucho la voz del chófer interrumpiendo mi cadena de pensamientos desesperados.
—Joven Connor, ¿se encuentra bien? —me pregunta mirándome preocupado.
—Sí, ¿por qué no lo estaría? —afirmo tratando de sonar seguro pero fallando en el intento.
—Es que llevo llamándolo desde hace unos minutos para avisarle que hemos llegado pero se encontraba sumergido en sus pensamientos, que por su expresiones fueron pensamientos perturbadores —explica sonriéndome comprensivo.
Lo sigo mirando desconcertado porque se ha notado mi estado pero luego le devuelvo la sonrisa para después despedirme. Supe que él sabe que es lo que me tuvo en ese estado, no es necesario que le cuente, ha entendido que estoy al tanto de la situación.
Cuando bajo del vehículo me dirijo directamente a la entrada del edificio, no deseo estar en el ojo público, sólo ansío estar en mi habitación y olvidar todo lo que ha albergado este día.
Ya al encontrarme en la puerta de mi departamento, gire el pomo, abriendo la puerta que extrañamente se encuentra abierta. Dakota así este en el apartamento jamás lo dejaría abierto.
No preste mayor atención y me adentre para dirigirme al living en donde encuentro una nota de Dakota colocada en la mesa de centro.
Sin ningún cuidado la tomé y comienzo a leer su contenido quedando estupefacto.
«Connor, tuve que salir, la agencia requiere mi presencia, es algo urgente no me esperes despierto».
Salgo de mi estupor para después suspirar cansinamente, este día me ha superado, deseo solo tocar mi cama y dormir por días, y tras ese pensamiento tentador deje que mis pies me guíen a mi habitación.
Llegué a mi dormitorio abriéndome paso en el desorden que se encuentra en el sitio para después dejarme caer en la cama dejando que mi mente deje este mundo y comience a viajar al mundo de los sueños en los brazos de Morfeo.
(...)
Me encuentro en el altar mirando a todos los presentes que no dejan de hablar entre ellos conmocionados y felices del acontecimiento que pronto ocurriría en ese lugar.
Yo en realidad me encuentro con deseos de huir de este lugar e irme lejos, desaparecer de la vista de todos, mis nervios no ayudan a que me mantenga tranquilo solo ocasionan que lo que mi mente planea ansiara hacerlo.
Sigo mirando a los invitados uno a uno, visualizo a mis padres y hermanas pero ningún rastro de los chicos lo cual me entristece de sobremanera, los demás son desconocidos, no deseo que mi boda sea de esta manera, anhele algo más familiar e íntimo.
Dejo mi cadena de pensamientos al escuchar la marcha nupcial, indicando que la novia ha llegado y hará su entrada triunfal. No despegué mi mirada en ningún momento de la entrada, espero ver a Dakota hermosa junto a su padre sonriéndole a este con dulzura para después pasarme a mirar a mí y regalarme ese brillo en sus ojos.
Pero lo que presencio es algo muy distinto a lo que me imagino, Dakota hizo acto de presencia, si esta hermosa, pero no muestra ninguna sonrisa solo se mantiene del brazo de su padre caminando hacia el altar sin dirigirme la mirada en ningún momento.
Mis nervios comienzan a invadir mi cuerpo por cada paso que da Dakota y su padre, siento que esto es incorrecto que no debo casarme, que debo huir y arrepentirme de lo que hago.
Pienso en guiarme una vez por mis nervios pero percibo una mano en mi hombro, haciéndome voltear velozmente hacia su dueño, y al ver quien es me quedé impactado.
Harvey, Logan, Leon y Joe se encuentran a mi lado mirándome comprensivos y con una sonrisa de orgullo.
Todo lo que siento o planeaba hacer se dispersa al verlos junto a mí, apoyándome en este gran momento de mi vida.
No obstante, lo que pasó a continuación desvanece las esperanza que me había albergado al verlos presentes.
Sus miradas cambiaron a una de decepción cuando Dakota llega al altar y toma mi mano acercándome hacia ella.
—Connor, no te quiero cerca de ellos —me ordena Dakota mirándolos de manera seria.
—Pero son mis hermanos —le cuestiono decidido a defender a mis amigos-hermanos.
—Silencio Connor, no me contradigas —pide alejándome más de los chicos—. Es hora de continuar la boda.
Mi rostro refleja estupefacción, ¿desde cuándo la Dakota que amaba se comporta de esa manera tan controladora y fría?
Esperen he dicho que ¿Amaba? ¿Ya no la amo? Estoy confundido, tal vez, pero si lo estuviera porque ya no siento ese revoltijo en mi estómago cuando toma mi mano. ¡No sé qué me ocurre!
Me sumerjo en mi mente pensado en cada momento en que lo paso junto a mi rubia y ya no siento la misma felicidad que antes, estoy claro que algo dentro de mí ha cambiado... dejo de pensar al escuchar las palabras del Sacerdote y sin poderlo evitar mis nervios son en aumento.
—¿Acepta usted Dakota Louise Milles a Connor Henry Jones como su legítimo esposo para amarlo, respetarlo, en la riqueza, en la pobreza, en la salud, en la enfermedad, hasta que lo muerte los separe? —pregunta mirándola sereno, no puedo creer que falta poco para estar casado, me produce un desagrado y estupefacción que no tardó en plasmarse en mi rostro.
—Sí, acepto —responde con una sonrisa que ocasiona que un escalofrío cruce mi cuerpo entero.
Siento como mi respiración se dificulta cuando el Sacerdote me mira y comienza a citar las palabras antes dichas de forma pausada.
—¿Y usted Connor Henry Jones aceptas a Dakota Louise Milles como su legítima esposa para amarla, respetarla, en la riqueza, en la pobreza, en la salud, en la enfermedad, hasta que lo muerte los separe? —me pregunta sin quitar su mirada de mí y esperando mi respuesta.
La ansiedad comienza a ocasionar efecto en mis actuar, mis manos se mueven involuntariamente de forma nerviosa, el oxígeno escasea en mis pulmones, mi transpiración desciende por mi cuello de forma lenta y tortuosa, tensé mi mandíbula y cierro mis ojos al no poder mantener en control mis emociones.
Escucho cómo el Sacerdote pide mi respuesta pero me niego a darla, no me encuentro seguro de dar la afirmativa, prefiero dar la negativa y salir lo más pronto que pueda del lugar, pero al abrir los ojos e intentar pronunciar una palabra escucho algo que rompe mi alma.
—Nos decepcionas, Connor —pronuncia Harvey mirándome con una sonrisa triste igual que los demás.
Sus palabras ocasionan que mi vista se nuble, sus miradas me oprimen el corazón y su lejanía hunde mi alma. De todo lo que pueden decir, esto es lo que no me espero.
Me encuentro absorto, hundido en mis pensamientos de angustia y desesperación, hasta que otra voz habla sacándome de mis pensamientos haciendo que sus palabras me frustren.
—Connor, responde a la pregunta del Sacerdote —murmura Dakota con enojo en sus palabras.
No pude pronunciar palabra alguna, solo quiero escapar y volver el tiempo atrás antes de este momento confuso, deseo estar rodeado de todos y reír de cualquier tontería que hiciéramos sin sentirme presionado o frustrado.
