24 centímetros de placer
423 Vistas · En curso · Axel Palacios
Huyó con una niña en brazos, el corazón en la garganta y la vida colgando de un hilo. No tenía casa, ni amigos, ni paz… solo rabia, miedo y un cuerpo que aprendió a fingir que todo estaba bien.
Pero entonces chocó con alguien. Un muro de músculo, traje caro, y mirada que desviste. Leo. El tipo que no pregunta, ordena. Que no mira, devora. Y que está a punto de convertir su caos en deseo.
Ella no buscaba amor. Ni sexo. Ni salvación. Pero el calor entre las piernas no entiende razones.
Ahora trabaja en su casa. Vive en su cabeza. Y empieza a preguntarse qué se siente cuando alguien te toca sin querer hacerte daño.
¿Podrá Lina resistirse a ese hombre que huele a peligro y sabe a pecado? ¿O va a abrir las piernas antes que el corazón?
Porque una cosa está clara:
Él no vino a rescatarla. Vino a hacerla suya con sus 24 centímetros entre las piernas.
Pero entonces chocó con alguien. Un muro de músculo, traje caro, y mirada que desviste. Leo. El tipo que no pregunta, ordena. Que no mira, devora. Y que está a punto de convertir su caos en deseo.
Ella no buscaba amor. Ni sexo. Ni salvación. Pero el calor entre las piernas no entiende razones.
Ahora trabaja en su casa. Vive en su cabeza. Y empieza a preguntarse qué se siente cuando alguien te toca sin querer hacerte daño.
¿Podrá Lina resistirse a ese hombre que huele a peligro y sabe a pecado? ¿O va a abrir las piernas antes que el corazón?
Porque una cosa está clara:
Él no vino a rescatarla. Vino a hacerla suya con sus 24 centímetros entre las piernas.






