—. Di que eres mía y de nadie más mientras estés en esta habitación —gruñó Liam, su voz era un trueno que vibraba contra la piel de la nuca de ella. Sus manos, grandes la sujetaban con una firmeza que no admitía réplicas, anclándola contra el frío ventanal de la suite presidencial que daba a las luces de Atenas.
Mia jadeó, arqueando la espalda, sintiendo la fricción de sus cuerpos y la rudeza de un hombre que no sabía amar sin dominar. —Tú no eres nadie para mandarme, Novak… —logró articular ella entre dientes, aunque sus uñas se clavaban con desesperación en los antebrazos tatuados de él—. Eres solo el perro guardián que mi hermano contrató.
—Entonces mírame mientras te muerdo, princesa —respondió él, girándola con una fuerza brusca para devorar sus labios, fundiéndose en una batalla de lenguas y sudor donde el protocolo se hacía pedazos.
Mia Petrova es la hija del hombre más poderoso de Grecia, pero su vida es una jaula de oro manchada por el polvo blanco que usa para olvidar el dolor de sus secretos. Cuando Liam Novak, el implacable exmilitar y mejor amigo de su hermano , entra en su vida como su nuevo jefe de seguridad, el mundo de Mia estalla. Liam no es como los demás; él huele su miedo, detecta el temblor de su abstinencia y la reta a cada paso, desatando una pasión violenta y adictiva que los consume a ambos.
Mientras el país se desmorona por conspiraciones políticas y amenazas de secuestro, Entre peleas callejeras, tiroteos en los barrios bajos y encuentros prohibidos donde el sexo es la única tregua, Liam y Mia descubrirán que el peligro más grande no son los enemigos que los persiguen, sino los demonios que llevan por dentro y que amenazan con quemar atenas.