La Esposa Inocente del Ceo Implacable: Te ndrá Gemelos.
490 Vistas · En curso · DaysyEscritora
Impulsado por un juramento de venganza, Alessandro Davenport, un poderoso CEO, seduce a Adeline Caldwell, la hija del hombre que arruinó la vida de su familia.
Ella, desesperada por salvar a su madre enferma, acepta casarse con él sin saber que solo es un peón en su juego de venganza.
A pesar de su frialdad, una inesperada atracción surge entre ambos, y las consecuencias de su pasión se manifiestan en un embarazo gemelar inesperado. Ahora, la sed de venganza de Alessandro se enfrenta a un giro del destino que podría cambiarlo todo...
—Necesito una esposa. Para reclamar la herencia, en el testamento me lo exige. Hay una fecha límite inminente y el tiempo se acaba.
—¿Por qué no elige a alguien más?
—Para evitar problemas. No quiero una esposa para toda la vida, solo una socia para esta situación. No me arriesgaré a que alguien se niegue a darme el divorcio después.
—¿Y yo qué tengo que ver en esto?
—Tú necesitas dinero. Yo necesito una esposa. Es una situación clara. No hay obligaciones románticas.
—¿Y si no acepto?
—No estás obligada. Pero piénsalo rápido. Soy impaciente y el tiempo es oro.
Adeline sintió que las lágrimas se asomaban. Pensó en su madre, en el sufrimiento que juntas compartían, en el hecho de que estaban a nada de quedarse en la calle. No podía negarse.
—Está bien, lo haré —susurró —. Seré su esposa. Pero que quede claro... si esto es un negocio para ti, lo será para mí. No esperes más de mí que el título de tu mujer; no habrá nada personal, ni mucho menos, físico entre nosotros.
Por dentro, Alessandro sonrió ampliamente. El pajarito había caído en la trampa.
Ella, desesperada por salvar a su madre enferma, acepta casarse con él sin saber que solo es un peón en su juego de venganza.
A pesar de su frialdad, una inesperada atracción surge entre ambos, y las consecuencias de su pasión se manifiestan en un embarazo gemelar inesperado. Ahora, la sed de venganza de Alessandro se enfrenta a un giro del destino que podría cambiarlo todo...
—Necesito una esposa. Para reclamar la herencia, en el testamento me lo exige. Hay una fecha límite inminente y el tiempo se acaba.
—¿Por qué no elige a alguien más?
—Para evitar problemas. No quiero una esposa para toda la vida, solo una socia para esta situación. No me arriesgaré a que alguien se niegue a darme el divorcio después.
—¿Y yo qué tengo que ver en esto?
—Tú necesitas dinero. Yo necesito una esposa. Es una situación clara. No hay obligaciones románticas.
—¿Y si no acepto?
—No estás obligada. Pero piénsalo rápido. Soy impaciente y el tiempo es oro.
Adeline sintió que las lágrimas se asomaban. Pensó en su madre, en el sufrimiento que juntas compartían, en el hecho de que estaban a nada de quedarse en la calle. No podía negarse.
—Está bien, lo haré —susurró —. Seré su esposa. Pero que quede claro... si esto es un negocio para ti, lo será para mí. No esperes más de mí que el título de tu mujer; no habrá nada personal, ni mucho menos, físico entre nosotros.
Por dentro, Alessandro sonrió ampliamente. El pajarito había caído en la trampa.

















































