La luna del lobo
400 Vistas · En curso · Claudia Diaz
Te contaron que el Lobo feroz devoró a Caperucita Roja… pero la verdad es mucho más peligrosa.
Ella no era la niña ingenua que pintaron los cuentos, y él no buscaba alimentarse de su carne… sino de algo mucho más profundo, prohibido y adictivo.
En el silencio del bosque, la caza se convirtió en un juego perverso: miradas que quemaban, respiraciones que se confundían, y un deseo que olía a peligro. El Lobo creyó ser el depredador… hasta que descubrió que ella sabía exactamente cómo enredarlo en sus garras.
Porque cuando finalmente la probó… ya no pudo dejarla ir.
O quizás… ella nunca lo dejó salir.
Ella no era la niña ingenua que pintaron los cuentos, y él no buscaba alimentarse de su carne… sino de algo mucho más profundo, prohibido y adictivo.
En el silencio del bosque, la caza se convirtió en un juego perverso: miradas que quemaban, respiraciones que se confundían, y un deseo que olía a peligro. El Lobo creyó ser el depredador… hasta que descubrió que ella sabía exactamente cómo enredarlo en sus garras.
Porque cuando finalmente la probó… ya no pudo dejarla ir.
O quizás… ella nunca lo dejó salir.














































