Devota Al Alfa
776 Vistas · Completado · Allison King
Solo para mayores de 18. Contiene temas maduros
El mundo de Adeline se pone de cabeza cuando un Alfa vecino toma el control de su manada. Es despiadado; corren rumores de que incluso mató a su padre para quedarse con el puesto de Alfa. Y, aun así, Adeline no puede evitar caer de rodillas cada vez que él está cerca.
Convencido de que el Alfa Jaxon ha sido maldecido por la Diosa Luna para no tener nunca una verdadera pareja destinada debido a su violento pasado, él elige, en su lugar, a una compañera compatible por conveniencia: una mujer lo bastante fuerte como para ayudar a liderar la manada, a diferencia de Adeline, que a primera vista parece dócil. Sin embargo, Adeline descubre que hay algo más que deseo empujándola hacia el Alfa Jaxon. ¿Cómo podrá resistirse?
—No estoy seguro de que así sea como se debe saludar a tu Alfa —murmuró a centímetros de mis labios.
Me detuve un segundo, intentando recomponerme; la adrenalina me corría libre por las venas mientras mi loba y yo absorbíamos el consuelo de volver a estar tan cerca de él.
—Mmm, puede ser cierto… excepto que aún no eres mi Alfa —lo desafié con un tono seductor que me salió natural. Nuestros rostros estaban tan cerca que el calor de nuestras respiraciones chocaba. Deseaba con todas mis fuerzas que cediera y cerrara la distancia entre nosotros.
—Lo sientes, ¿no? Tu loba está chillando por dentro por que te marque… justo… aquí… —Jaxon me dio un mordisco suave en el cuello. Sentí que en cualquier momento las piernas podían fallarme.
Metió una mano por debajo de mi suéter, en la espalda, y tiró de mí para pegarme más a su dureza, mientras la otra se deslizaba por el lado de mi cara, acariciándome la mandíbula con delicadeza. Chispazos eléctricos, nítidos, me recorrieron el cuerpo con su contacto.
—Shh, Adeline… pronto voy a tenerte sometiéndote por completo a mí. Vas a rogarle a tu Alfa que estire esa concha apretada y mojada y que te la llene entera —dijo, bajando la mano y rozándome apenas entre las piernas.
El mundo de Adeline se pone de cabeza cuando un Alfa vecino toma el control de su manada. Es despiadado; corren rumores de que incluso mató a su padre para quedarse con el puesto de Alfa. Y, aun así, Adeline no puede evitar caer de rodillas cada vez que él está cerca.
Convencido de que el Alfa Jaxon ha sido maldecido por la Diosa Luna para no tener nunca una verdadera pareja destinada debido a su violento pasado, él elige, en su lugar, a una compañera compatible por conveniencia: una mujer lo bastante fuerte como para ayudar a liderar la manada, a diferencia de Adeline, que a primera vista parece dócil. Sin embargo, Adeline descubre que hay algo más que deseo empujándola hacia el Alfa Jaxon. ¿Cómo podrá resistirse?
—No estoy seguro de que así sea como se debe saludar a tu Alfa —murmuró a centímetros de mis labios.
Me detuve un segundo, intentando recomponerme; la adrenalina me corría libre por las venas mientras mi loba y yo absorbíamos el consuelo de volver a estar tan cerca de él.
—Mmm, puede ser cierto… excepto que aún no eres mi Alfa —lo desafié con un tono seductor que me salió natural. Nuestros rostros estaban tan cerca que el calor de nuestras respiraciones chocaba. Deseaba con todas mis fuerzas que cediera y cerrara la distancia entre nosotros.
—Lo sientes, ¿no? Tu loba está chillando por dentro por que te marque… justo… aquí… —Jaxon me dio un mordisco suave en el cuello. Sentí que en cualquier momento las piernas podían fallarme.
Metió una mano por debajo de mi suéter, en la espalda, y tiró de mí para pegarme más a su dureza, mientras la otra se deslizaba por el lado de mi cara, acariciándome la mandíbula con delicadeza. Chispazos eléctricos, nítidos, me recorrieron el cuerpo con su contacto.
—Shh, Adeline… pronto voy a tenerte sometiéndote por completo a mí. Vas a rogarle a tu Alfa que estire esa concha apretada y mojada y que te la llene entera —dijo, bajando la mano y rozándome apenas entre las piernas.

