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Hidden Flame: En busca de los trillizos reyes dragones

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1.9k Weergaven · Lopend · Lynn Byrne
Una vez llena la bañera, me meto y me pongo cómodo.

Tengo que dormirme porque, en lugar de que el agua caliente lame mi piel pálida y suave, tengo tres lenguas muy hábiles y calientes que siguen las pocas curvas de mi cuerpo que tengo.

A pesar de no poder ver quiénes me están dando tanto placer, siento que todo mi cuerpo empieza a temblar. Una boca reclama la mía mientras que la segunda me chupa uno de mis pezones mientras que la tercera boca envuelve mi clítoris.


Tras huir de un orfanato que era fuente de tormentos constantes, te encuentras en la tierra de los dragones, los seres más temidos y despiadados del mundo. Haces la cuenta regresiva de los días hasta que seas adulto y puedas huir. Pensaste que te habías tomado un descanso cuando te ofrecieron un trabajo en el palacio hasta que te enteraste de que estabas trabajando para el Trío Real, un grupo de 3 hermanos que te atormentan. Sin embargo, tu vida da un giro inesperado durante la Gran Ceremonia del Trío, una fiesta de llegada a la mayoría de edad en la que los dragones conocen su destino y se aparean. ¿Tu vida mejora o se descontrola más cuando los ojos de tus torturadores se fijan en ti?
Embarazada de mi mejor amigo y por partida doble

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6.9k Weergaven · Lopend · Ana Karina Martinez Sanabria
De repente, Harris se tensó, al ver como su cuerpo reaccionaba ante las caricias de Lucía. Como un reflejo instintivo ella apartó la mano un instante, confundida.
—Continúa… —susurró él, con voz ronca—. No te detengas.
Lucía respiró hondo y siguió, dejando que el contacto fuera más íntimo. Frotó su pelvis y su miembro se tornó duro y palpitante. Ella dejó la esponja a un lado y con su mano húmeda y jabonosa, lo acarició.
Harris dejó escapar un gemido de placer cuando ella rodeó con la mano su polla y comenzó a subir y bajar con precisión, suavemente pero con intensidad solazándose con su tamaño y grosor. Él observó como ella mordía su labio inferior mientras disfrutaba de aquellas caricias.
—Te extraño Lucía —bisbiseó él, buscando su mirada.
Lucía alzó la vista sintiendo como su rostro se encendía y como su vagina se contraía y comenzaba a destilar fluidos.
—Entra, —dijo él.
Ella se levantó y acto seguido, se metió en la tina quedando de pie frente a él...
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