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EDUCACIÓN SEXUAL CON 4 ARDIENTES HERMANASTROS

EDUCACIÓN SEXUAL CON 4 ARDIENTES HERMANASTROS

2.6k Weergaven · Lopend · Universeleap
Después de una humillación brutal que convierte a Aria Collins en el chiste del campus, decide que la venganza no es suficiente: quiere poder. Y la forma más rápida de conseguirlo es robándole a su enemiga lo único que más desea.

Zane Parker.

¿El problema? Aria no tiene idea de cómo hacer que un chico como él se fije en ella.

Así que hace una propuesta temeraria a los cuatro chicos más peligrosos del campus: los hermanos Steel… que ahora son sus hermanastros.

Durante la cena, desliza un papel sobre la mesa.

—Quiero educación sexual.

La sonrisa lenta de Reed se extendió por su rostro.

—¿Quieres que te enseñemos?

—Sí —dijo Aria con calma.

—De acuerdo entonces. Abre las piernas, Aria.

Su tono no dejaba espacio para discutir, y mi corazón dio un brinco ante la orden.

Jasper soltó mi mano, recostándose apenas hacia atrás, pero sin apartar los ojos de los míos.

—Ahora tócate —dijo, con la voz baja y deliberada—. Muéstranos qué tan bien aprendiste esta primera lección.

Me temblaron los dedos cuando bajé la mano, con la mente dando vueltas mientras intentaba procesar lo que estaba pasando.

La voz de Reed fue un murmullo junto a mi oído, su aliento cálido contra mi piel.

—Buena chica, métete los dedos con más fuerza. Déjanos ver.

No podía mirarlos, no podía sostenerles la mirada. Mis dedos me rozaron con vacilación, y un gemido pequeño se me escapó cuando la sensación prendió en mí como una chispa. Me sentí expuesta, vulnerable, pero también… ardiente entre las piernas.

Cole se acercó un paso, con la mano suspendida cerca de la mía, como si fuera a guiarme.

—Aprieta más —indicó, y sus palabras calientes me hicieron arder todavía más—. Ay, nena… ya te estás viniendo.
Mi profesor privado de educación sexual

Mi profesor privado de educación sexual

1.5k Weergaven · Lopend · Jack
A la tierna edad de trece años, Leonard se encontró solo en el mundo, sus padres ya no estaban con él. Encontró refugio en la casa de la señora Romy, un paraíso de belleza habitado por la señora Romy y sus tres hijas, todas ellas con figuras esbeltas y curvas generosas. A medida que Leonard crecía, permanecía felizmente ajeno al baile íntimo entre los adultos. Sin embargo, una fatídica noche, accidentalmente presenció a su tía y a su tío en un momento privado, lo que despertó en él una curiosidad sobre los misterios del placer físico, llevándolo a explorar estos deleites tentadores por su cuenta.

Al día siguiente, la señora Romy, con una seriedad en su semblante, se acercó a Leonard con una proposición inesperada.

—Leonard —comenzó—, voy a enseñarte el arte de hacer el amor.

Esta declaración lo dejó completamente atónito. Esta lección privada fue abruptamente interrumpida cuando Scarlett, la hija de la señora Romy, irrumpió en la habitación. Con una mirada decidida en sus ojos, declaró:

—Planeo unirme a ustedes y convertirme en la instructora de Leonard en asuntos de intimidad.
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