La Debilidad del Alfa
1k Weergaven · Lopend · Angeline
—¿Q-qué-eres -tú? —ella tartamudeó.
La pequeña contracción en su mandíbula fue una única indicación en su rostro frio e inexpresivo que indicaba lo enojado que estaba.
Él no respondió
Un silencio siniestro los rodeó acechando como males listos para atacar con sus garras feroces.
El hombre frente a ella no era un humano. No, él era una criatura. Un hombre lobo.
En cuestión de segundos, ella giró y corrió en la dirección opuesta con todo lo que tenía.
Pero un grito agudo escapó de sus labios cuando su brazo fue tomado con fuerza.
—¡NO! ¡Suéltame! —ella gritó, golpeando su hombro.
Un gruñido salvaje hizo que sus entrañas se estremecieran de terror y su cuerpo se puso rígido.
—¡Ya no seré amable! —Gruñó animalisticamente.
La pequeña contracción en su mandíbula fue una única indicación en su rostro frio e inexpresivo que indicaba lo enojado que estaba.
Él no respondió
Un silencio siniestro los rodeó acechando como males listos para atacar con sus garras feroces.
El hombre frente a ella no era un humano. No, él era una criatura. Un hombre lobo.
En cuestión de segundos, ella giró y corrió en la dirección opuesta con todo lo que tenía.
Pero un grito agudo escapó de sus labios cuando su brazo fue tomado con fuerza.
—¡NO! ¡Suéltame! —ella gritó, golpeando su hombro.
Un gruñido salvaje hizo que sus entrañas se estremecieran de terror y su cuerpo se puso rígido.
—¡Ya no seré amable! —Gruñó animalisticamente.















































