LA LUNA DESTERRADA DEL REY LICÁNTROPO
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Durante tres años, Eira Solvane soportó humillaciones para convertirse en la Luna perfecta de la Manada Ashfell y darle un heredero a su esposo, el Alfa Leoric. Cuando finalmente queda embarazada, descubre que él mantiene una relación secreta con Odette, su propia hermana.
La traición es solo el comienzo.
Odette lleva años envenenándola para impedir que sane y mantener dormido el poder que corre por su sangre. Después de provocar la pérdida de su hijo, la acusa de intentar asesinar al supuesto heredero que dice esperar de Leoric. Él destruye la marca de Eira, la condena como traidora y ordena su ejecución.
Pero Eira no muere.
El dolor despierta en ella un don ancestral capaz de romper los vínculos que obligan a los lobos a obedecer. Antes de escapar, es encontrada por Rhydan Morcant, el Rey Licántropo más temido de todos los territorios.
Rhydan debería devolverla a su manada. En cambio, la lleva a su fortaleza y la convierte en su doncella personal después de descubrir que una sola caricia de Eira puede calmar la maldición que domina a su bestia.
Ella necesita esconderse.
Él necesita tocarla para no convertirse en un monstruo.
Ninguno planea enamorarse.
Pero cuando Leoric descubre que su antigua Luna sigue viva y bajo la protección del rey, regresará para reclamarla. Esta vez, Eira no permitirá que ningún Alfa decida a quién pertenece.
Ni siquiera el hombre que podría ser su verdadero compañero.
La traición es solo el comienzo.
Odette lleva años envenenándola para impedir que sane y mantener dormido el poder que corre por su sangre. Después de provocar la pérdida de su hijo, la acusa de intentar asesinar al supuesto heredero que dice esperar de Leoric. Él destruye la marca de Eira, la condena como traidora y ordena su ejecución.
Pero Eira no muere.
El dolor despierta en ella un don ancestral capaz de romper los vínculos que obligan a los lobos a obedecer. Antes de escapar, es encontrada por Rhydan Morcant, el Rey Licántropo más temido de todos los territorios.
Rhydan debería devolverla a su manada. En cambio, la lleva a su fortaleza y la convierte en su doncella personal después de descubrir que una sola caricia de Eira puede calmar la maldición que domina a su bestia.
Ella necesita esconderse.
Él necesita tocarla para no convertirse en un monstruo.
Ninguno planea enamorarse.
Pero cuando Leoric descubre que su antigua Luna sigue viva y bajo la protección del rey, regresará para reclamarla. Esta vez, Eira no permitirá que ningún Alfa decida a quién pertenece.
Ni siquiera el hombre que podría ser su verdadero compañero.































