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REHEN DE SU DESEO

REHEN DE SU DESEO

1k Vistas · En curso · J.G. Santana
Daniela solo quería terminar su jornada laboral y volver a casa. Jamás imaginó que un par de faros apagados en la oscuridad y un asalto milimétrico cambiarían su destino para siempre. Secuestrada en mitad de la noche, se convierte en la pieza central de un tablero de ajedrez sangriento. Pero cuando su captor le quita la capucha en una cabaña aislada del mundo, el aire se congela: ella no es la mujer que él buscaba. Andrés es un ex agente de élite roto por la tragedia, un hombre que ha renunciado a su propia humanidad para transformarse en el arma perfecta de una venganza personal. Cometió el peor error de su carrera al llevarse a la persona equivocada, pero ahora que Daniela le ha visto el rostro, ya no hay marcha atrás. No puede soltarla. Mientras el mundo exterior despliega una caza humana sin precedentes, entre las cuatro paredes del refugio comienza a gestarse una guerra silenciosa de voluntades. Daniela se niega a ser una víctima sumisa; Andrés lucha por mantener la distancia con la única persona que ha logrado ver al hombre detrás del monstruo. Entre silencios compartidos, curas a medianoche y el frío del aislamiento, la línea entre el captor y el rehén empieza a desdibujarse. El miedo inicial se transforma en una complicidad eléctrica, y la tensión estalla en un deseo salvaje, oscuro e imposible de ignorar. Cuando las autoridades se acerquen y el verdadero enemigo contraataque, Daniela tendrá que tomar la decisión más irracional de su vida: huir hacia su libertad o quedarse a arriesgarlo todo por el hombre que la retiene. En este juego de alta traición y secretos corporativos, la lealtad desafiará a la razón. Porque a veces, la salvación llega de la forma más peligrosa.
Galletas Asesinas: La Receta de una Madre para el Amor

Galletas Asesinas: La Receta de una Madre para el Amor

1k Vistas · En curso · Fuzzy Melissa
Apenas había sacado del horno las galletas con forma de osito de peluche cuando mi hija Dora entró corriendo a la cocina.

—¡Dora, cariño! ¡Las galletas especiales de mamá ya están listas!

Pero en cuanto vio las galletas, se le fue el color del rostro. Gritó:

—¡Aléjate! ¡Aléjate!

Y salió disparada de la habitación.

Me quedé completamente atónita. Justo entonces, Herbert entró por la puerta.

—Prueba una y dime qué tiene de malo —dije, señalando las galletas.

Herbert estaba a punto de consolarme, pero cuando supo que había hecho esas galletas para Dora, su expresión se volvió absolutamente extraña.

—¿De verdad hiciste esto? Si es así, quiero el divorcio. ¡Ahora mismo!

—¿Qué?

Mi suegra, Atenea, oyó el alboroto y vino a consolarme, pero en cuanto escuchó que eran galletas que yo había hecho para mi hija, me tiró de un manotazo toda la bandeja de las manos.

—¡¿Qué clase de madre eres?!

Las migas de galleta se esparcieron por el piso. Me quedé allí, en shock, completamente desconcertada por lo que estaba pasando.
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