La Chica Llamada Echo
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La chica llamada Echo
Nadie sabía su nombre.
Eso era lo único que la mantenía con vida.
Bella vivía en las sombras por una razón. En un mundo gobernado por el poder, la sangre y los secretos, el anonimato era su única protección. Hasta que un error, un instante, la pone directamente en el camino del hombre más peligroso con el que podría haberse cruzado.
Draco.
Un capo de la mafia que no pregunta. No duda. No perdona.
Se suponía que él nunca debía notarla.
Se suponía que él nunca debía desearla.
Pero cuando lo hace… no hay vuelta atrás.
Cuando su identidad queda al descubierto y su nombre empieza a correr por el inframundo como un incendio, Bella se convierte en un blanco de la noche a la mañana. ¿Y Draco? Él no huye del peligro: se convierte en él.
Ahora, cualquiera que diga su nombre se vuelve una amenaza.
Y Draco destruye las amenazas.
Lo que empieza como protección se transforma en algo más oscuro. Posesivo. Obsesivo, de una manera que ninguno de los dos puede controlar.
Porque en el mundo de Draco…
una vez que reclama algo,
es suyo.
Para siempre.
Nadie sabía su nombre.
Eso era lo único que la mantenía con vida.
Bella vivía en las sombras por una razón. En un mundo gobernado por el poder, la sangre y los secretos, el anonimato era su única protección. Hasta que un error, un instante, la pone directamente en el camino del hombre más peligroso con el que podría haberse cruzado.
Draco.
Un capo de la mafia que no pregunta. No duda. No perdona.
Se suponía que él nunca debía notarla.
Se suponía que él nunca debía desearla.
Pero cuando lo hace… no hay vuelta atrás.
Cuando su identidad queda al descubierto y su nombre empieza a correr por el inframundo como un incendio, Bella se convierte en un blanco de la noche a la mañana. ¿Y Draco? Él no huye del peligro: se convierte en él.
Ahora, cualquiera que diga su nombre se vuelve una amenaza.
Y Draco destruye las amenazas.
Lo que empieza como protección se transforma en algo más oscuro. Posesivo. Obsesivo, de una manera que ninguno de los dos puede controlar.
Porque en el mundo de Draco…
una vez que reclama algo,
es suyo.
Para siempre.


