VIVIENDO NOVENTA DÍAS CON ÉL MÁS ODIADO
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Maia Varela creyó que el reportaje sobre León Arístegui sería la investigación que consolidaría su carrera. El famoso chef fue acusado de apropiarse de recetas ajenas, explotar a sus empleados y utilizar una fundación gastronómica para enriquecer su imagen. El artículo recibió premios, provocó el cierre de su restaurante y convirtió a León en el hombre más odiado del país.
Meses después, Maia descubrió que Tomás Leal, su editor y prometido, había ocultado testimonios que contradecían la versión publicada. Aunque ella no inventó las acusaciones, aceptó divulgar una historia incompleta y terminó perdiendo su trabajo, sus reconocimientos y la confianza en su propio criterio.
Un año más tarde, León decide reabrir La Sal, el antiguo hotel gastronómico de su familia. Para conseguir el financiamiento que necesita, deberá participar en una serie documental. Sin embargo, acepta con una condición: Maia será la responsable de escribir la crónica oficial y vivirá durante sesenta días bajo el mismo techo que él.
La convivencia comienza como un castigo. Maia deberá mirar a los ojos a cada persona perjudicada por su reportaje, mientras León tendrá que soportar la presencia de la mujer que convirtió su vida en un titular. Cada medianoche, ambos deberán responder una pregunta con absoluta sinceridad.
Cuando una grabación privada revela la tensión que existe entre ellos, la productora transforma su enfrentamiento en una campaña romántica. Para salvar el hotel y los empleos del personal, Maia y León aceptan fingir una relación.
El problema será descubrir qué parte de sus besos pertenece al contrato y cuál podría destruirlos de verdad.
Meses después, Maia descubrió que Tomás Leal, su editor y prometido, había ocultado testimonios que contradecían la versión publicada. Aunque ella no inventó las acusaciones, aceptó divulgar una historia incompleta y terminó perdiendo su trabajo, sus reconocimientos y la confianza en su propio criterio.
Un año más tarde, León decide reabrir La Sal, el antiguo hotel gastronómico de su familia. Para conseguir el financiamiento que necesita, deberá participar en una serie documental. Sin embargo, acepta con una condición: Maia será la responsable de escribir la crónica oficial y vivirá durante sesenta días bajo el mismo techo que él.
La convivencia comienza como un castigo. Maia deberá mirar a los ojos a cada persona perjudicada por su reportaje, mientras León tendrá que soportar la presencia de la mujer que convirtió su vida en un titular. Cada medianoche, ambos deberán responder una pregunta con absoluta sinceridad.
Cuando una grabación privada revela la tensión que existe entre ellos, la productora transforma su enfrentamiento en una campaña romántica. Para salvar el hotel y los empleos del personal, Maia y León aceptan fingir una relación.
El problema será descubrir qué parte de sus besos pertenece al contrato y cuál podría destruirlos de verdad.

















































